martes, 24 de junio de 2014

PABLO NERUDA

Un hallazgo de importancia universal

Así definió la editorial Seix Barral el material encontrado sin clasificar en una de las cajas que conserva la obra del poeta. La Fundación Pablo Neruda destacó “extraordinaria calidad” 

por Silvina Friera
Tomado de La Ventana.
Casa de la Cultura, Cuna.

Los poemas están siempre a mitad de camino entre la pérdida y la reconquista. Los sabuesos literarios, arqueólogos incitados por el lema “el que busca encuentra”, saben que un archivo, lejos de fijar de una vez y para siempre su contenido, puede ser una puerta abierta a nuevas sorpresas. Un depósito de residuos y descartes, una telaraña de versos en suspenso, como enigmas escamoteados al escrutinio de los lectores.

Más de veinte poemas inéditos de Pablo Neruda fueron hallados en unas cajas que contenían los manuscritos de las obras del poeta chileno, durante una revisión exhaustiva que realizó la Biblioteca de la Fundación Pablo Neruda, bajo la dirección de Darío Oses, en la que se comprobó que algunos de esos poemas manuscritos de “extraordinaria calidad” no se habían incluido en las obras publicadas correspondientes a cada caja. El anuncio lo hizo la editorial Seix Barral, que los publicará a fines de este año en Latinoamérica –entre noviembre y diciembre– y a principios de 2015 en España. Se trata del más importante hallazgo sobre Neruda (1904-1973), que coincidirá con el 110 aniversario de su nacimiento el próximo 12 de julio y los noventa años de la publicación de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. 

Un fragmento de uno de estos poemas encontrados permite aproximarse al universo nerudiano: 

Reposa tu pura cadera y el arco de flechas mojadas
extiende en la noche los pétalos que forman tu forma
que suban tus piernas de arcilla el silencio y su clara escalera
peldaño a peldaño volando conmigo en el sueño
yo siento que asciendes entonces al árbol sombrío que canta en la sombra
Oscura es la noche del mundo sin ti amada mía,
y apenas diviso el origen, apenas comprendo el idioma,
con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos

Es un poema de amor sin título, escrito en 1964, el año en que apareció Memorial de Isla Negra, la gran recapitulación autobiográfica de Neruda al cumplir sesenta años. Se encontró en la caja 52, que contiene materiales muy diversos. Los originales son mecanografiados, no hay una versión manuscrita. Seis de los poemas inéditos son de temática amorosa. 

La Fundación Pablo Neruda posee una valiosa colección de originales manuscritos y mecanoscritos (original mecanografiado) de la obra del Premio Nobel de Literatura 1971, desde Canto general (1950) en adelante. Estos originales se encuentran en hojas sueltas o en cuadernos y blocks. En junio de 2011 comenzó un estudio riguroso de esta colección, papel por papel, con el propósito de hacer un catálogo mucho más completo que el registro que existía. Durante la minuciosa pesquisa, se constató que había cuadernos en los que Neruda escribió poemas que, posteriormente, destinó a distintos libros. Y aparecieron poemas que no estaban editados en ninguno de los libros ni en las recopilaciones posteriores de la obra del poeta chileno. 

“No ha sido posible datar la totalidad de estos poemas, porque no todos llevan la indicación de la fecha en que se escribieron, que el poeta ponía sólo a veces. Sí es posible asociar muchos de los poemas a algunas épocas, por ejemplo, aquella en la que Neruda se encontraba escribiendo sus odas, que finalmente publicó en cuatro libros, o de aquella en que preparaba su gran autobiografía poética, Memorial de Isla Negra”, explica Darío Oses, director de la Biblioteca de la Fundación. Pere Gimferrer, poeta y editor en Seix Barral España, leyó los poemas y anticipó su veredicto: “El poderío imaginativo, la desbordante plenitud expresiva y el mismo don, el apasionamiento erótico o amatorio que para la invectiva, la sátira o el mínimo detalle cotidiano convertido en poema. Es decir, por igual el Neruda de Odas elementales y el Neruda de La Barcalora, el de Memorial de Isla Negra e incluso el de Estravagario”. Gimferrer subraya que el poeta chileno es “uno de los que más lejos ha ido en seguir el camino que abrió Arthur Rimbaud en el siglo XIX, al ir a cosas lógicas del lenguaje y acudir a la fonética y campos semánticos”. Seix Barral, que publicará la nueva obra probablemente bajo el título Poemas inéditos, plantea que “la certificación de la autoría de estos más de veinte poemas los convierte en el mayor hallazgo de las letras hispanas en los últimos años, un acontecimiento literario de importancia universal”. 

No es la primera vez que se publicarán trabajos inéditos del poeta; anteriormente fueron llegando a las librerías del mundo El río invisible (1980), que incluía poesía y prosa de juventud, y sus poemas de adolescencia, Cuadernos de Temuco (1996). A fin de año, los lectores latinoamericanos frecuentarán las páginas de un volumen “raro” con la curiosidad que producirán esos poemas extraviados en cuadernos y cajas, pedacitos nerudianos rescatados del inventario de una obra descomunal, donde cada inédito amputado de otros libros será como la inquietante cicatriz de una herida acaso cauterizada. 

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